ABRAHAM LINCOLN
En 1860, Lincoln ganó las elecciones presidenciales con sólo un 40% de los votos populares, obtenidos prácticamente todos en los Estados del Norte de la Unión. Cuando los Estados del Sur reaccionaron con la secesión, se planteó la c
uestión constitucional, que ya se había discutido con anterioridad y que se sigue debatiendo hasta hoy, de si en una federación como la norteamericana los Estados que la forman tienen el derecho de separarse de ella. Lincoln, en todo caso, lo tuvo claro y decidió usar la fuerza de las armas para impedir la secesión, iniciando la guerra civil.
En definitiva, la Guerra de Secesión no se hizo para liberar esclavos, sino para obligar a los Estados del Sur a volver a la Unión y sentar el principio de la indisolubilidad de ésta.
Incluso su pensamiento político tiene sus propias luces y sombras. “Por el bien de vuestra raza, debéis sacrificar parte del bienestar del presente para llegar a ser tan grandes al respecto como los blancos”. Así se dirigía el presidente en 1862 a un surtido público de hombres negros libres congregados en la Casa Blanca, intentando convencerles de que abandonaran la Unión y se instalasen fuera del país.
Lincoln defendió la entonces denominada “colonización” –la reubicación en el extranjero de parte de los negros estadounidenses ante la imposibilidad de convivencia pacífica en la sociedad blanca– y sostuvo en varias ocasiones que los negros que quisieran quedarse actuaban de forma “egoísta”. Aunque la mayor parte de los estudiosos daban por hecho que Lincoln abandonó la doctrina antes de morir, los historiadores Philip Magness y Sebastian Page revelaron en 2011 varios documentos inéditos del Archivo Nacional Británico que demuestran lo contrario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario