jueves, 11 de abril de 2013

Los muertos en La primera Guerra Mundial

1ª GUERRA MUNDIAL

 

Muertos en la primera guerra mundial por países

La cifra de muertes total de la primera guerra mundial fue 8.538.315 muertos
De estos un total de 3.386.200 fueron de los llamados imperios centrales:

Alemania 1.773.700

Austria-Hungría 1.200.000

Turquía 325.000

Bulgaria 87.500



Por los aliados se contabilizaron un total de 5.152.115 muertos. De estos las mayores bajas fueron de

Rusia 1.700.000
Francia 1.357.800
Imperio Británico 908.371
Italia 650.000
Estados Unidos 126.000


El número total de bajas si incluimos muertos, heridos, prisioneros y desaparecidos fue de 22.104.209 por los dos bandos un 52% de bajas sobre el número total de 42.188.810 militares movilizados.


 
Un promedio de 6.046 hombres muertos cada día de los cuatro años que duró.
 En Europa se calcula que la guerra produjo aproximadamente ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.

jueves, 21 de marzo de 2013

L a ambieguedad de Lincoln respecto a los esclavos

ABRAHAM LINCOLN

 




En 1860, Lincoln ganó las elecciones presidenciales con sólo un 40% de los votos populares, obtenidos prácticamente todos en los Estados del Norte de la Unión. Cuando los Estados del Sur reaccionaron con la secesión, se planteó la c
uestión constitucional, que ya se había discutido con anterioridad y que se sigue debatiendo hasta hoy, de si en una federación como la norteamericana los Estados que la forman tienen el derecho de separarse de ella. Lincoln, en todo caso, lo tuvo claro y decidió usar la fuerza de las armas para impedir la secesión, iniciando la guerra civil.  
En definitiva, la Guerra de Secesión no se hizo para liberar esclavos, sino para obligar a los Estados del Sur a volver a la Unión y sentar el principio de la indisolubilidad de ésta.  

Incluso su pensamiento político tiene sus propias luces y sombras. “Por el bien de vuestra raza, debéis sacrificar parte del bienestar del presente para llegar a ser tan grandes al respecto como los blancos”. Así se dirigía el presidente en 1862 a un surtido público de hombres negros libres congregados en la Casa Blanca, intentando convencerles de que abandonaran la Unión y se instalasen fuera del país.
Lincoln defendió la entonces denominada “colonización” –la reubicación en el extranjero de parte de los negros estadounidenses ante la imposibilidad de convivencia pacífica en la sociedad blanca– y sostuvo en varias ocasiones que los negros que quisieran quedarse actuaban de forma “egoísta”. Aunque la mayor parte de los estudiosos daban por hecho que Lincoln abandonó la doctrina antes de morir, los historiadores Philip Magness y Sebastian Page revelaron en 2011 varios documentos inéditos del Archivo Nacional Británico que demuestran lo contrario.

donaciones de sangre

La primera transfusión de sangre humana documentada fue administrada por el doctor Jean-Baptiste Denys, quien el 15 de junio de 1667 describió el caso de un enfermo de sífilis que murió después de haber recibido tres transfusiones de sangre de perro.


 Karl Landsteiner descubrió que las personas tenían diferente tipo de sangre y que las transfusiones no eran compatibles entre personas de diferente tipo. En 1901 describió el sistema de ABO y en 1940 el sistema Rh.

 El método de conservación de sangre humana para su uso diferido en transfusiones, mediante la adición de citrato de sodio, fue desarrollado por el médico argentino Luis Agote en 1914.
 Los países desarrollados someten cada unidad de sangre donada a pruebas de laboratorio para detectar la presencia de múltiples tipos de virus y bacterias como el VIH/SIDA, las hepatitis B y C o la sífilis. Así, al realizar una transfusión sanguínea en los EEUU, la American Medical Association dijo en 2004 que la probabilidad de que una unidad de sangre sea portadora de virus o bacterias es inferior a una entre 1,9 millones en el caso del VIH e inferior a una entre un millón en el caso de la hepatitis C.3 En contraste, en 2008, la Organización Mundial de la Salud reveló que en 31 países en desarrollo y con economías en transición no se realizaban, en todas las unidades de sangre donada, pruebas para detectar la presencia de virus o bacterias responsables de enfermedades infecciosas.